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Alerta sobre cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria

Según la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los efectos del cambio climático en la agricultura y las implicaciones correspondientes para la seguridad alimentaria ya son alarmantes, por esta razón propone este análisis como eje central de su Reporte sobre Estado Mundial de la Agricultura en el 2016.

Por un lado, se prevé que la demanda mundial de alimentos en 2050 aumente al menos un 60% por encima de los niveles de 2006. Por lo tanto existe una fuerte presión por ampliar áreas agrícolas, incluyendo prácticas no sostenibles, como la deforestación para cultivos en limpio con un uso intenso del recurso suelo, con altas cargas de agroquímicos que generan efectos ambientales negativos. Sin embargo, también existen prácticas sostenibles de agricultura que pueden ofrecer una respuesta mucho más equilibrada a la demanda de alimentos, así como a la conservación de ecosistemas que coadyuvan a equilibrar los efectos del cambio climático.  

El documento de FAO destaca que entre los efectos del cambio climático existen indudablemente efectos positivos para algunas áreas productivas, sin embargo, en el balance los efectos negativos son largamente superiores. Para el caso de Latinoamérica y el Caribe, se destacan algunos cambios previsibles para las siguientes décadas:  

Agricultura

  • En las zonas templadas aumenta la productividad de la soja, el trigo y los pastos.
  • La mayor sequedad de los suelos y el estrés térmico reducen la productividad en las regiones tropicales y subtropicales.
  • Mayor salinización y desertificación en las zonas áridas de Chile y Brasil.
  • La agricultura de secano en las zonas semiáridas se enfrenta a mayores pérdidas de cultivos.

Forestal

  • Los bosques tropicales se ven más afectados por los cambios en la disponibilidad de agua y la fertilización con CO2 que por los cambios de temperatura.
  • En Amazonia, mayor riesgo de incendios frecuentes, pérdida de bosques y "sabanización"
  • En América Central, el 40% de las especies de manglares está amenazado de extinción

A nivel global, en una situación sin cambio climático y de continuidad en el progreso económico, se prevé que para 2050 en la mayoría de las regiones disminuya el número de personas en riesgo de padecer hambre. Sin embargo, incorporando los efectos del cambio climático, la población que vive en la pobreza podría aumentar entre 35 y 122 millones en 2030 con respecto a un futuro sin tales efectos, debido en gran parte a las variaciones sobre sus ingresos agrícolas. 

En el campo de las soluciones, la FAO sostiene que la diversificación y la mejor integración de los sistemas de producción de alimentos en procesos ecológicos complejos crean sinergias con el hábitat natural y no agotan los recursos naturales. 

Considerando el gran número de familias dedicadas a la agricultura en pequeña escala en los países en desarrollo -alrededor de 475 millones- se justifica una especial atención para el desarrollo de políticas y esfuerzos de cooperación que tiendan a reducir el efecto del cambio climático  para sus medios de vida. 

Finalmente, se destaca que los pequeños productores de los países en desarrollo se enfrentan a obstáculos importantes a la hora de acceder al crédito para invertir en nuevas tecnologías y prácticas sostenibles, y las mujeres que se dedican a la agricultura tienen aún más obstáculos. Por lo tanto, incrementar el financiamiento agrícola con un enfoque de sostenibilidad contribuiría a promover prácticas e inversiones que incrementan la resiliencia de las poblaciones rurales al cambio climático, así como la disponibilidad de alimentos frente a escenarios de previsible escasez.