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Fútbol y sequía: más allá de la grama y sus 90 minutos

Fecha de publicación en Latinclima: Viernes, Octubre 16, 2015
País: Colombia
Región: Suramérica
Año de publicación: 2015
Lilliana Posada
Para regar un estadio de fútbol en el Caribe se requiere la misma cantidad de agua que para mantener a 100 familias semanalmente.

En época de sequía resulta interesante el hecho de que para regar un estadio de fútbol en el Caribe se requiere la misma cantidad de agua que sirve para mantener con vida semanalmente a 100 familias.

Cuando el árbitro da el pitazo inicial, la esférica comienza a rodar y 50 guayos (incluidos los de la terna arbitral) clavan sus pisadas en el césped, el balón rueda dependiendo de la patada que reciba y también de la humedad que posea la grama del estadio donde se efectúe el encuentro.

El fútbol no es solo estrategia, táctica y técnica de equipos, es poner a prueba las condiciones del terreno para el éxito de un partido, ya que de la humedad de la grama depende que ‘la caprichosa’ (como se le conoce a la bola en el lenguaje del fútbol) no haga ‘extraños’ (no llega como debe ser) y llegue con dirección. De ahí que cada día se escuchen más comentarios acerca del césped, aún para hacer análisis de los partidos. “La cancha está muy seca, lo que favorece el juego del rival”, dijo Gustavo Alfaro, ex futbolista y comentarista del Gol Caracol, refiriéndose a las condiciones del terreno en el partido Colombia vs. Perú durante la pasada Copa América de Chile 2015.

Para el fútbol local del Caribe colombiano, mantener la humedad de las canchas es un reto. El 13 de julio, por ejemplo, el Real Cartagena (que es el equipo oficial de Cartagena de Indias), jugó de local contra el Deportivo Pasto. El partido quedó 1 – 1. “La cancha no estuvo a la altura, la grama la sentí un poco maltratada, lo cual afectó el desplazamiento del esférico y el balón pudo hacer extraños”, dijo al respecto Ronald Fortich, uno de los jugadores del Real.

Pero resulta paradójico que tanta agua se vaya a la grama en una región que sufre por la escasez del líquido. El Caribe lleva dos años enfrentando una de las peores sequías de su historia.

Un campo de fútbol que aproximadamente tiene una hectárea (100m x 100m), requiere en promedio 40.000 litros diarios (280.000 litros semanales), teniendo en cuenta las características de la Bermuda, que es el tipo de pasto que se usa en la cancha. Los urbanizadores utilizan una cifra promedio de que cada persona de estratos humildes consume diariamente 80 litros del líquido (el consumo suele aumentar a medida que aumenta el estrato). Cada familia tiene usualmente 5 miembros; es decir, 400 litros diarios. Entonces, para regar el estadio se utiliza lo mismo que necesitan 100 familias en una semana.

Cartagena cuenta con servicio de agua 24 horas con un cubrimiento del 95.7 por ciento. Sin embargo, en las  poblaciones aledañas como Turbaco, Arjona y Santa Rosa (a solo 15 o 20 minutos de la ciudad) solo el 4.3 por ciento de la población tiene servicio de acueducto.

En Colombia hay 17 estadios pertenecientes a equipos de la primera división o  la ‘A’ en la que juegan 20 clubes; hay 13 estadios para 16 equipos de la segunda división o la ‘B’… A  medida que cambia el clima y las temporadas de sequía aumentan cabe preguntarse, ¿habrá agua para regar las canchas y seguir saciando la sed de fútbol? ¿Habrá agua para el fútbol y para la gente?

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Caprichos de la grama para rodar ‘la caprichosa’.

Para mantener las canchas no se puede usar cualquier césped. El periodista deportivo Juan Carlos Rebollo explica que en el estadio del equipo Real Cartagena pega más por las temperaturas la Bermuda (Cynodon Dactylon), que es la que está sembrada en el Estadio Metropolitano de Barranquilla y en el Jaime Morón” (de Cartagena). Según él, esta grama “hace que el balón se deslice mejor para la estética del fútbol porque al jugar en arena el balón brinca mucho y trae problemas para conducir el esférico”.

En otros lugares se utilizan otro tipo de césped como el Ray Grass (de la familia de las Gramíneas) que, a diferencia de la Bermuda, debe resembrarse cada cierto tiempo.

Otros lugares están utilizando ya grama sintética pero algunos jugadores aseguran que el impacto al correr es más fuerte y, por ende, las articulaciones sufren. Así lo aseguró, por ejemplo Óscar Álvarez, jugador del Real Santander al periódico Vanguardia en un artículo titulado: ‘Habrá que volver a lo natural en el estadio Alfonso López’.

En palabras de Óscar Álvarez: “la sintética genera un doble gasto físico”.

Por su parte, Andrés Sarmiento, futbolista del Atlético Bucaramanga, indicó que existen algunas diferencias en la manera en como rebota el balón. “En la sintética, la pelota pica y sale disparada, sobre todo, cuando llueve”.

Sin embargo, las canchas híbridas están aumentando, en parte por la escasez del agua. En 2004, la FIFA aprobó el uso de césped artificial en partidos internacionales. La cancha del equipo Manchester United de Inglaterra tiene grama híbrida (96% natural y 4% sintética) y sobre este tipo de hierba ruedan también los balones en la mayoría de las canchas donde se juega la Premier League en el Reino Unido. También en Brasil, donde se jugó el pasado Mundial de Fútbol 2014 y se jugarán los próximos juegos olímpicos 2016, hay canchas con gramaje sintético.

Según la página web elcomercio.com, en el Arena Corinthians, el escenario donde se jugó el partido inicial del Mundial, se utilizó por segunda vez la grama híbrida en una Copa del Mundo. La primera fue en Sudáfrica.

 

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