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La voz de la ciencia sobre el documento de la COP21

Fecha publicación en LatinClima: 12 Diciembre 2015
Autor: Tais Gadea
Autor institucional: Sustentator
Región: Mundial
Año de publicación: 2015
Fecha original de publicación: 11 Diciembre 2015

París, Francia. Lo que se había programado como el último día de la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21), se convirtió en una de las jornadas más intensas y críticas en la búsqueda por alcanzar un acuerdo para hacer frente al cambio climático. Con una COP que se extiende al fin de semana, la comunidad científica no tuvo pelos en la lengua al hablar de el último documento del acuerdo, en vísperas de la presentación del definitivo.

La noche parisina de ayer, jueves 10 de diciembre, pareció no conocer de descanso. Reuniones de negociadores, una sala de prensa llena y personas corriendo de un lado a otro para recibir la última noticia. Lo cierto es que, luego de que se atrasara hora a hora la entrega de lo que sería el anteúltimo documento de negociación de la COP21, el mismo recién llegó cerca de las 10 de la noche (hora de Francia). ¿El resultado? Un tercer borrador del acuerdo con dos páginas menos que la anterior versión, es decir, 20 páginas, y con una reducción de 365 corchetes a 48, es decir, aún 48 decisionespor tomar.

Según el propio presidente de la COP21, Laurent Fabius, los tres grandes temas de difícil negociación al momento son el financiamiento a los países en desarrollo y subdesarrollados para que puedan implementar sus políticas de mitigación y adaptación; el grado de ambición respecto al calentamiento de la superficie de la Tierra en 1.5°C o 2°C; y el principio de diferenciación según el cual todas las partes tienen la responsabilidad común de hacer algo para enfrentar el cambio climático, pero ello debe ser diferencial según las emisiones históricas y las condiciones sociales actuales de cada caso.

Ante una mañana de reuniones cerradas entre los negociadores y miembros de alto nivel, fue una conferencia de científicos la que se llevó el protagonismo de la jornada, con una postura crítica respecto del estado actual del documento que pasaría hacer el acuerdo final de la COP21. “El actual texto es más débil que el que salió de Copenhague, no es consistente con la ciencia”, aseguró Kevin Anderson, advisor de cambio climático del gobierno británico. El motivo de esta declaración radica, según el panel de expertos, en la falta de énfasis que el documento pone en terminar con un sistema productivo basado en los combustibles fósiles. Así lo explicaba: “No hay referencia a los combustibles fósiles, incluso cuando se sabe que debemos mantener el 90% de las actuales reservas en sus orígenes”.

El borrador presentado ayer en la noche incluyó los debatidos 1.5°C respecto a la temperatura de la superficie de la Tierra en los próximos años. Su inclusión no se realiza de manera definitiva sino que se expresa el objetivo de que el aumento no supere los 2°C y haya “esfuerzos” como un objetivo secundario de que no supere la barrera de los 1.5°C.

Al respecto, Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima (PIK) explicó: “Se crea o no, el presente texto ha tenido progresos en comparación con los anteriores. La COP21 tiene aún un trabajo por realizar: hacer operativo el objetivo de los 1.5°C. Se trata de un texto que enviará señales a la sociedad civil, los consumidores y los empresarios”.  El director del Centro de Políticas Internacionales de Clima y Energía (CICERO), Steffen Kallbekken también aportó su mirada al respecto en torno a la ambición del documento y los objetivos a largo plazo: “Cuando el acuerdo se ponga en práctica en 2020, seguramente ya habremos usado todo el presupuesto de carbono para el calentamiento de 1.5°C. Los INDCs presentados hablan de un calentamiento de entre 2.7°C a 3.7°C. Necesitamos actualizarlos antes de 2030”.

¿Pero acaso esto se trata sólo del calentamiento de la Tierra? Según Johan Rockstrom, director ejecutivo de Stockholm Resilience Centre, “se trata también de mantener la resiliencia y la integridad de fuentes de carbono, como los océanos y los bosques“. Ambos ya considerados por la conservacionista y primatóloga Jane Goodall, como los dos ecosistemas de urgente necesidad de protección en la lucha frente al cambio climático.

Siendo uno de los actores claves, los científicos ofrecieron su mirada crítica sobre los lineamientos discutidos al momento, pero no cierran las puertas de lo que pueda llegar a mejorarse y profundizarse en estas últimas horas para alcanzar un acuerdo ambicioso y consistente en la lucha global frente al cambio climático y en la búsqueda por implementar una verdadera acción climática. Anderson fue contundente: “Es mejor tener el acuerdo a no tenerlo. Todavía tenemos algunas horas para avanzar”. A ello, Joachim Schellnhuber agregó: “El verdadero esfuerzo empieza después de París”.

El dato de color: a 10 minutos de concluir la conferencia de prensa, y con una sala literalmente llena de personas sentadas en sillas, en el piso o simplemente paradas; la seguridad de Naciones Unidas quiso interrumpir la reunión por “motivos de seguridad debido al exceso de gente”. El interrogante que surgió fue si se debía a esa razón o era para evitar que se siguiera hablando críticamente del documento.

 

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