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Millones de personas dependen de frijoles resistentes al clima

Fecha publicación en LatinClima: 16 Enero 2017
Autor: Ida Karlsson
Autor institucional: IPS / Ojo al Clima
Región: Mundial
Año de publicación: 2017
Ida Karlsson/IPS
Frijoles tolerantes al calor en el CIAT. Los frijoles, así como otras legumbres se consideran los súper alimentos del futuro por su vasta distribución geográfica, su alto valor nutritivo y su reducido consumo de agua.

CALI, Colombia. Una organización internacional dedicada a mejorar la alimentación trabaja a contrarreloj para preservar la diversidad biológica en un banco de semillas del campo colombiano, donde guarda la mayor variedad de frijoles y de yuca del mundo, así como otras especies que podrían evitar graves problemas.

Las plantas son elementos vitales de nuestro ecosistema que nos alimentan, nos dan el oxígeno que respiramos y los medicamentos que nos curan. Pero una de cada cinco especies está en peligro de extinción.

Según un informe elaborado en mayo por expertos del Real Jardín Botánico de Kew, en Gran Bretaña, la mayor amenaza es la destrucción de zonas de cultivo por la producción de aceite de palma, la deforestación a manos de la industria maderera y la construcción de edificios e infraestructura. El recalentamiento global, causante del cambio climático, también podría reducir las áreas con condiciones propicias para el cultivo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el mundo perdió 75 por ciento de la diversidad de plantas entre 1900 y 2000.

“Ni siquiera sabemos qué tenemos, y perdemos lo que tenemos. ¿Por qué no tratamos de corregir un poco?”, propuso Daniel Debouck, del Centro Internacional para la Agricultura Tropical (CIAT), en Colombia, en diálogo con IPS.

Alrededor de 30 por ciento de lo que se planta permite cubrir 95 por ciento de las necesidades energéticas procedentes de la alimentación, según la FAO. Pero depender de unos pocos cultivos agrava las consecuencias de las malas cosechas.

Numerosos botánicos ya toman medidas extremas para salvar a las especies que consideran de mayor utilidad. Hay unas 7,4 millones de muestras en bancos de semillas en todo el mundo, y aún así, todavía queda una gran brecha por salvar.

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Bien al norte, en el permafrost, la capa más profunda del suelo en las zonas frías y a unos 1.300 kilómetros del círculo polar ártico, está la Bóveda Global de Semillas Svalbard, conocida como bóveda del fin del mundo, que es un banco mundial enterrado en la ladera de una montaña y con más de 860.000 muestras de unas 5.100 variedades y especies de plantas.

Los frijoles pueden crecer condiciones muy difíciles. Se cultivan en cualquier lado, salvo en los polos y zonas desérticas.

Los frijoles pueden crecer condiciones muy difíciles. Se cultivan en cualquier lado, salvo en los polos y zonas desérticas.

(Créditos: Ida Karlsson/IPS)

Y en un cañaveral verde, cerca de Cali, la tercera mayor ciudad de Colombia, se ubica otro banco de semillas, con la mayor colección de frijoles del mundo, ubicada en un viejo laboratorio de mejoramiento de carnes. El almacén preserva algunos de los cultivos básicos más importantes y contiene unas 38.000 muestras de distintas formas, tamaños y colores.

Las variedades desarrolladas en el CIAT permiten alimentar a unas 30 millones de personas en África. Cada mes de septiembre, parte un gran cargamento de muestras de semillas hacia Svalbard, Noruega, como respaldo para su preservación.

Los 300 científicos y el personal de apoyo del CIAT cumplen el mandato de la Organización de las Naciones Unidas de proteger, investigar y distribuir frijoles y yuca, alimento básico de unas 900 millones de personas en el mundo. Hasta ahora se han distribuido unos 500.000 insumos.

Por ejemplo, después de la guerra de Ruanda, en 1994, el centro entregó semillas a los agricultores.

“Las semillas de América son absolutamente fundamentales para la seguridad alimentaria de África. Sin mandioca (yuca) ni frijoles, la gente no se las arreglaría”, subrayó Debouck.

Los investigadores acopiaron semillas de todo el mundo para el banco. Debouck relató cómo durante una misión en Perú, en la década de los años 80, se salvó por poco de caer en manos de guerrilleros.

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“Pero volvimos con 300 variedades de frijol nuña (que revienta con el calor) y aumentamos un montón el acervo del CIAT”, destacó.

En el sótano de un viejo laboratorio cerca de la ciudad colombiana de Cali, hay 38.000 muestras de frijoles, almacenados a una temperaturas de menos 20 grados centígrados.

En el sótano de un viejo laboratorio cerca de la ciudad colombiana de Cali, hay 38.000 muestras de frijoles, almacenados a una temperaturas de menos 20 grados centígrados.

(Créditos: Ida Karlsson/IPS)

Es una variedad que puede prepararse sin cocinar y solo requiere calentar los frijoles en una superficie caliente. Es muy importante en zonas donde escasea el combustible y no hay cocinas.

El banco de semillas de Colombia también almacena frijoles que pueden adaptarse a la variación climática y que son muy útiles para agricultores con dificultades para hacer frente al aumento de temperatura.

Las variedades tolerantes al calor, desarrolladas mediante reproducción convencional por científicos del CIAT, son combinaciones entre una variedad moderna y frijoles tépari, una variedad resistente de la época precolombina. Las semillas que toleran el calor pueden resultar vitales en muchas regiones.

“Los frijoles tolerantes al calor son capaces de hacer frente a la peor situación de aumento de temperatura de cuatro grados centígrados”, explicó a IPS el especialista Steve Beebe, también del CIAT.

“El norte de Uganda, el sudeste del Congo, Malawi y el este de Kenia ya no son zonas productoras debido al calor. Pero lo que tenemos actualmente en el CITA podría ampliar la producción de frijoles en esas zonas”, observó.

Los nuevos descubrimientos no hubieran sido posibles sin el banco de semillas del CIAT, donde hay variedades silvestres y especies emparentadas del frijol común.

Solo cinco por ciento de las variedades silvestres emparentadas con los cultivos más importantes del mundo están bien almacenadas en bancos de semillas, alertó un estudio publicado en marzo por la revista virtual Nature Plants.

Al respecto, Debouck se mostró preocupado por la falta de educación en materia de alimentos.

“Creemos que tenemos seguridad alimentaria, pero somos enormemente vulnerables. Si Estados Unidos sufriera una sequía y Europa, lluvias excesivas, estaríamos todos en problemas”, ejemplificó.

Los agrónomos solían oficiar de enlace entre agricultores e investigadores. Pero en los últimos 20 años, desaparecieron, y en la actualidad son principalmente las empresas agroalimentarias las que más llegan, puntualizó Debouck. A ellas suele importarles más la venta de agroquímicos, apuntó.

Beebe explicó que los frijoles y otras legumbres son plantas que se autopolinizan, y la semilla solo necesita venderse una vez.

“Por eso a la industria no le interesa promoverla”, acotó.

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