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COP23: países pusieron en movimiento el Acuerdo de París

La pasada COP23 se llevó acabo en un año marcado por devastadoras pérdidas asociadas a los impactos climáticos y de aumento en las emisiones globales, luego de un periodo de estabilización. Así, esta Conferencia de las Partes (COP) “del Pacífico” trajo un mensaje: necesitamos actuar más rápido y con una ambición más fuerte.

El diálogo de Talanoa, un resultado importante de esa COP, es un proceso que genera bastante interés y expectativas al posicionarse como el mecanismo de aumento de ambición del Acuerdo de París; es decir, faculta la puesta en marcha del pacto climático intergubernamental establecido hace dos años para mantener el calentamiento por debajo de 1.5°C.

Respecto de las negociaciones, en relación a las reglas para la  implementación del Acuerdo de París, los países lograron avances significativos en el tema de transparencia y dejaron camino sin recorrer en varios temas a pesar de que las reglas del juego deben finalizarse y aprobarse este 2018.

Otro aspecto interesante de destacar fue la clara evidencia de que los países consideran relevante emprender acciones en favor de la protección del clima antes de que empiece a operar el Acuerdo de Paris. La decisión de anclar formalmente las discusiones pre-2020 en las próximas conversaciones ejerce una presión inmediata en los países industrializados para más y mejores medidas en favor del clima de aquí a 2020 y en adelante. El lanzamiento del Plan de Acción de Género y la plataforma de los pueblos indígenas son una parte integral del legado de la Presidencia de Fiji. Sin embargo, los resultados de la COP23 son decepcionantes en los temas sobre pérdidas y daños y financiamiento, dejando en evidencia la brutal desconexión que existe entre la necesidad de apoyo de los países que están siendo afectados por el cambio del clima global y el compromiso y sentido de responsabilidad los países industrializados. Las naciones ricas una vez más fracasaron en alinear sus promesas con acciones concretas y se presentaron con las manos vacías.

Con renovada voluntad política, los países deberán evaluar colectivamente el progreso en sus planes climáticos nacionales y llegar a la COP24 en Polonia con la intención trabajar para presentar planes más ambiciosos antes del 2020. Sin duda, la extraordinaria oleada de apoyo a la acción climática por parte de ciudades, empresas, grupos de fe, líderes locales y pueblos indígenas impulsará aún más a los gobiernos nacionales a hacer más y a hacerlo mucho más rápido.

De cara al futuro, la presidencia polaca debe avanzar en las directrices de implementación del Acuerdo de Paris y sostener la cooperación internacional fortalecida sobre la acción climática. Esto puede suceder si países como Canadá, Noruega, Francia, el Reino Unido, Alemania y Nueva Zelanda intervienen para ofrecer liderazgo a nivel nacional e internacional.