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Costas uruguayas se adaptan al cambio climático de forma innovadora

Fecha de publicación en Latinclima: Jueves, Junio 25, 2015
Autor institucional: LatinClima
País: Uruguay
Región: Suramérica
Año de publicación: 2015
En Uruguay, medidas de adaptación al cambio climático permiten a sus costas resistir fenómenos extremos.

En el Departamento de San José, a unos 80 kilómetros del centro de Montevideo, se encuentra el balneario Kiyú sobre el Río de la Plata. Situado sobre las barrancas de San Gregorio, sus arenas finas y claras, kilómetros de playa, deportes acuáticos, áreas de camping y casas de veraneo, lo convierten en uno de los sitios turísticos más importantes de la costa oeste del país.

Hace 30 años, la playa de Kiyú tenía dunas que llegaban hasta el famoso parador turístico “Chico”, ubicado frente a la playa, pero la erosión las barrió. Un evento extremo con mucha lluvia y viento en el 2012 llegó, incluso, a socavar las bases del parador y dejarlo apenas suspendido.

Sin embargo, en 2013, la puesta en marcha de una serie de medidas innovadoras para recuperar el ecosistema costero, logró disminuir la erosión y recuperar 10.000 metros cúbicos de arena solo en el primer año.

El balneario Kiyú es uno de los proyectos piloto en el litoral uruguayo sobre el Río de la Plata y el Océano Atlántico, en los que la División de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) trabaja con autoridades y comunidades locales en la recuperación y conservación del ecosistema costero, que en la zona está conformado por barrancas costeras, playas arenosas, dunas, bosques costeros y forestación ornamental.

Esta iniciativa de adaptación al cambio climático basada en ecosistemas; es decir, en el fortalecimiento de las capacidades naturales para enfrentar el cambio climático, tiene el apoyo del Fondo para el Medioambiente Mundial (FMAM) y sirve de base para el  Plan Nacional de Adaptación del Sector Costero, que busca mejorar las capacidades de seis intendencias costeras.

Según el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), durante el periodo 1901-2010 el nivel medio global del mar se elevó 0,19 metros. Reflejando esta tendencia, el nivel del mar en las costas uruguayas subió 11 cm entre 1901 y 2003, lo cual se acentuó en las últimas décadas.

Eventos extremos como tormentas y fuertes lluvias también se han incrementado en frecuencia e intensidad.  De ahí la necesidad de reducir la vulnerabilidad ante el cambio climático de las zonas costeras uruguayas, que además son altamente dependientes de la actividad turística. El turismo representa un 7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y tiene como su principal producto al turismo de sol y playa.

Proceso 100% natural

El proceso se inició en el 2010 con una consulta a expertos, tomadores de decisión y representantes comunales a nivel de todas las intendencias de los departamentos de Colonia, San José, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha, sobre la vulnerabilidad costera ante el cambio climático.

También, gracias a un acuerdo con la Prefetura Nacional Naval (PNN), se inició con la medición periódica de la pendiente y anchura en 19 playas desde Colonia hasta Rocha con el fin de comprender, junto a datos meteorológicos, la dinámica del transporte de sedimento en áreas costeras uruguayas, los impactos de los eventos extremos sobre la costa y las configuraciones de los ecosistemas litorales que permiten resistir mejor los eventos provocados por el cambio climático.

De esta forma, se definieron las medidas de adaptación por implementar, basadas en la reconstrucción y conservación del ecosistema costero, entre las que destacan cercas captoras de arena para la regeneración de dunas, obras de drenaje para amortiguar los procesos erosivos, la regeneración del bosque costero para resistir a los fenómenos extremos y el ordenamiento del tránsito vehicular para evitar la presión del uso turístico de las playas.

A partir de 2013, se desarrollaron acciones de este tipo en 11 kilómetros de playa de los departamentos de San José y Colonia, que también contemplaron la capacitación de técnicos y autoridades de los gobiernos subnacionales costeros. En San José fue creado, además, un gabinete institucional de cambio climático con el fin de definir estrategias integrales para enfrentar la vulnerabilidad a nivel del departamento.

Algunas de las medidas realizadas son muy sencillas y de bajo costo, como la construcción de cercas captoras de arena para la recuperación de dunas a partir de restos vegetales provenientes de podas de espacios verdes públicos y jardines particulares.  Las dunas reconstruidas se estabilizan mediante la plantación de especies vegetales seleccionadas, aumentando así su capacidad para amortiguar los efectos del oleaje durante eventos climáticos de temporal.

Los materiales son 100% biodegradables, ya que luego de sepultada la estructura de captación debajo de la arena, esta se descompone naturalmente. Los restos de la cerca sirven, entonces, como sustrato y nutriente para facilitar la fijación de las plantas, que son parte importante del proceso de reconstrucción del ecosistema costero.

Ecosistema costero recupera su valor

Gracias a las medidas de adaptación, durante el 2013 ingresaron a la costa 10.000 metros cúbicos de arena y la pendiente costera presentó un aumento del 30%, lo que brinda una gran defensa  frente al impacto del oleaje durante eventos extremos.

Estos 10.000 metros cúbicos de arena recuperados representan un total de US$100,000 en servicios ecosistémicos regenerados, si se consideran los precios de mercado en Uruguay.

De acuerdo con Inti Carro, asesor de la División de Cambio Climático del MVOTMA en el tema de adaptación, estas medidas de adaptación al cambio climático en ecosistemas costeros son fáciles de realizar y, fuera de las obras de drenaje pluvial, su costo no es alto, lo cual las convierte en una opción práctica y efectiva.

La experiencia uruguaya puede ser, de hecho, replicada con las mismas especies en países con ecosistemas similares como Argentina y Brasil y también adaptada técnicamente a otros ecosistemas costeros, por ejemplo en latitudes tropicales.

Para Carro, también es clave sensibilizar a las poblaciones locales y crear capacidades en sus instancias de gobierno y organización: “es importante actuar, ya que si no se hace, el costo va a ser más alto y la costa tiene capacidad de respuesta ante las medidas de adaptación que se tomen. Se trata de intervenir a tiempo y administrar de una mejor forma los recursos”.

Kiyú ya resistió exitosamente un evento de igual magnitud que el de 2012 y también un acumulado de lluvias que dobló la media del país. Así que sigue su vida normal de balneario turístico sin el temor de que un evento extremo pueda comprometer sus recursos y atractivos.  

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